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Siete factores que hacen particular a la materia de informática
La enseñanza de la computación presenta un conjunto de atributos muy particulares y determinantes, que convierten a la materia de informática en una asignatura muy diferente a las demás. Esta situación sugiere la necesidad de efectuar un análisis sobre el tema, que ayude a comprender el entorno de la materia y sirva de base para una cada vez mejor implantación de los cursos de la misma. El propósito del presente documento es colaborar con dicho análisis, en la conciencia de que no se trata de descubrir hilos negros, sino de subrayar realidades identificadas y entendidas con frecuencia por instructores de la materia.

El argumento de que la materia de informática es diferente a las demás, y por lo tanto requiere un trato especial, se basa en el hecho de que existen varios factores, que aunque individualmente se presentan en algunas asignaturas, soólo lo hacen en conjunto sobre la enseñanza de la computación. Estas particularidades de la materia, en diferentes grados vinculadas entre sí, no solo ejercen notable influencia sobre ella, sino que a medida que transcurre el tiempo toman un grado mayor de impacto, lo que acrecenta la necesidad de su análisis oportuno.

Alta heterogeneidad académica del alumnado.
Esta característica, con frecuencia presente también en las materias de idiomas, se refiere al hecho de que los alumnos que ingresan a la enseñanza media superior arriban con una preparación muy dispersa. En el contexto computacional, algunos de ellos llegan habiendo experimentado el uso de computadoras desde preescolar y usan computadora en su casa; otros encuentran en la preparatoria su primer contacto directo con la computación. Desafortunadamente, esta heterogeneidad no separa a los grupos en "los que saben" y "los que no saben", sino que verdaderamente suele fragmentar los grupos en múltiples niveles. Esta circunstancia hace evidente un alto grado de dificultad para la enseñanza de la informática con métodos tradicionales.

Alta heterogeneidad de habilidades del alumnado.
A la dispersa preparación computacional con la que arriban los alumnos a la instrucción preparatoria, se añade una variable de dispersión: la heterogeneidad de habilidades por parte del alumnado. Esta característica, con frecuencia también presente en materias tradicionalmente "difíciles" como matemáticas o química, se refiere al hecho de que ciertos alumnos poseen una habilidad mayor (no necesariamente una preparación mayor) que otros para el entendimiento de ciertos conceptos. En el terreno de la informática esto tiene un gran impacto: todos hemos oído historias sobre "el niño de 10 años que a los tres días de haber conocido la computadora se mueve en ella como pez en el agua" y "el personaje maduro que tras un año de contar con una computadora aún no ha podido sacarle provecho".

Dinamismo de la tecnología.
El desarrollo de la tecnología ha alcanzado velocidades vertiginosas. Cada vez con mayor frecuencia aparecen nuevas tecnologías, equipos y programas de relevante interés y utilidad, que idealmente debieran ser conocidos y dominados por todo futuro profesionista, pero que, en algunos casos tan rápido como llegaron, son opacados por tecnologías subsiguientes. Este vértigo suele generar una "ansiedad enfermiza" en el alumno que desea estar al día en "el último grito de la moda computacional", tornándose a menudo la ansiedad en desilusión, dado que es materialmente imposible para prácticamente cualquier institución educativa situarse en una continua posición de vanguardia computacional, tanto en tecnología como en planes de estudio. Más aún, considerando la hipotética preparación vanguardista del alumnado, es un hecho que transcurridos unos meses de su egreso, ese estatus habrá desaparecido.

Estas circunstancias hacen evidente dos conclusiones: (1) los esfuerzos de capacitación informática, en un contexto académico, deben estar dirigidos hacia el fondo, no hacia la forma; y (2) es prioritario desarrollar en el alumno su capacidad de aprender por encima del aprendizaje mismo.

Diversidad de la tecnología.
A la velocidad con la que aparecen las nuevas tecnologías se suma su diversidad. En la actualidad es difícil imaginar una actividad humana que no pueda encontrar en la tecnología computacional un grado de influencia: la medicina, el entretenimiento, la educación, la astronomía, el comercio, etc.etc. Al igual que el dinamismo, la diversidad de la tecnología produce efectos de ansiedad en los educandos, pudiéndose encontrar todo tipo de apetitos académicos, los cuales, por su naturaleza diversa son imposibles de satisfacer en un buen porcentaje. Esta situación (además de otras) permite ver que es imposible establecer un plan académico en función de lo que desearía el educando.

Inmadurez de la asignatura.
Para todos está claro que la informática, como asignatura, tiene una diferencia de edad abismal con relación a la mayoría de las otras materias. En este contexto es fácil suponer que su definición está en proceso de maduración, lo cual explica que existan tantos puntos de vista sobre la "manera correcta" de enseñar la informática.

Subentendimiento de la computación.
Quizá como una consecuencia de los tres factores anteriores, emerge este ingrediente que resulta uno de los más dañinos. Consiste de una subcultura computacional, entendible pero nociva, que va de alumnos a directivos, pasando por maestros y padres de familia. La principal aportación negativa de esta circunstancia, es el establecimiento de una "torre de Babel" en relación con la enseñanza de la informática, lo que da lugar a mitos que pueden obstaculizar el desempeño normal de los cursos de la materia (ver anexo "Mitos y realidades sobre la enseñanza de la computación").

Subvaloración de la asignatura.
Como resultado del factor anterior aparece uno más: el entendido de que la informática es importante, pero "no tanto como cualquier otra materia tradicional". La principal consecuencia de esta percepción, afortunadamente cada vez menos frecuente, pero desgraciadamente aún un común denominador en nuestro país, da como resultado la postergación de la transformación educativa a través de la tecnología de cómputo, iniciada en otros países desde hace varios años. El peligro de prolongar esta subvaloración, es que las generaciones en actual formación están creciendo con una visión incompleta de cómo la computación está transformando nuestra sociedad.

Conocer y entender todos estos factores sería inútil si no existiera una forma de suprimirlos o manejarlos. Algunas, sólo algunas, de las posibles medidas para lograrlo pueden ser las siguientes:

  • Instituir un sistema de instrucción personalizada que permita a los alumnos progresar a su ritmo en función de su capacitación previa y habilidades personales.

  • Establecer un programa académico dinámico, sujeto de análisis y ajustes periódicos. Idealmente los programas de estudio deberían mejorar con la misma velocidad con la que lo hace la tecnología.

  • Hacer entender al estudiante que la mejor formación de informática que se le puede dar es la de convertirlo en un investigador y autodidacta, suprimiendo su tradicional actitud pasiva de exclusiva percepción de lo que en el salón se dice.

  • Promover el concepto de la informática como un instrumento de apoyo para las otras materias, de manera que ésta permee en la escuela en la misma medida que lo hace en nuestra sociedad.

  • Impulsar una cultura informática tanto en el alumnado como en la comunidad académica, administrativa y de padres de familia a través de todos los medios posibles.
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